En Playas de Vargas desovan cuatro de las siete especies de tortugas marinas del mundo

Última actualización: Martes, 13 Octubre 2015 Escrito por Bruno Berroteran

La Sabana, la playa más larga del estado Vargas con más de tres kilómetros de extensión, entre finales de febrero y principios de octubre de cada año recibe a cuatro de los siete tipos de tortugas marinas registradas en todo el mundo. Acuden a este, entre otros parajes, para desovar en la madrugada.

Un promedio de 40 nidos se cuenta sólo en esta playa durante la temporada, lo que es atractivo para quienes buscan los huevos, unos 100 por cada nidal, para sacar provecho comercial debido a la vitalidad que proporcionan.

En 2008, el Programa de Conservación de Tortugas Marinas del Ministerio para el Ecosocialismo y Aguas hizo aparecer esta franja costera de Vargas en el mapa de la biodiversidad de Venezuela en cuanto al registro y clasificación de estos quelonios. Desde entonces, es la costa piloto por el alto número de avistamientos.

Gracias a políticas como la eliminación de la pesca de arrastre en 2009 y jornadas de concienciación ambiental, han empezado a reportarse nuevos desoves más al oeste en playas como Punta Care, Pelúa y Naiguatá (parroquia Naiguatá) Coral y Camurí Chico (Caraballeda).

Como guiadas por un natural GPS (Sistema de Posicionamiento Global), las especies halladas son la Tortuga Verde (Chelonia mydas), la Carey (Eretmochelys imbricata), la Cardón (Dermochelys coriacea) y la Caguama (Caretta caretta), las cuales desovan en el mismo lugar donde nacieron.

Como regalo de la naturaleza para esta entidad del litoral central venezolano, este año la temporada comenzó con una nidada el 10 de marzo, fecha en que se celebraron los 229 años del natalicio del insigne prócer guaireño José María Vargas, de quien toma nombre el estado.

Sensibilidad

Residente de La Sabana, Pedro Pérez Izaguirre hace dos meses logró crear la Fundación Luz Marina, cuyo objetivo es la protección y defensa de los galápagos. Trabaja de forma voluntaria con familiares y vecinos desde hace una década en esta tarea.

"Desde que me conozco, he visto cómo vienen las tortugas a desovar a esta playa. Y llega la gente, se llevan los huevos, se los comen. Pero fue tanto el saqueo que dejaron de verse los tortuguillos. Más que todo viene gente de afuera, extranjeros y de Caracas, a encargarlos. La depredación fue tan fuerte que tuvimos que salir a proteger estas especies", contó.

Con la guía del Ministerio para el Ecosocialismo y las universidades Central de Venezuela (UCV) y Experimental Marítima del Caribe (UMC), así como el apoyo del Banco Central de Venezuela (BCV), en 2012 se instaló un nidario artificial a pocos metros de la casa de Pérez, cuya fachada luce un mural alusivo a la preservación de estos reptiles marinos pintado por Braulio Castillo, uno de sus colaboradores.

"Los primeros tortuguillos que liberamos aquí fueron de un nido que trasladamos a un lugar seguro frente a mi casa. De allí empezamos a contarlos, a observar sus ciclos, el tiempo de eclosión de los huevos (unos 60 días), y eso es lo que seguimos haciendo", dijo este pescador de oficio, miembro del consejo comunal de La Virginia y que se asume como "el partero principal, el que tiene la llave del nidal".

A través de la Fundación, Pérez tiene en mente la construcción de un centro biológico marino, con piscinas y espacios para la preservación de otras especies de tortugas como las continentales, además de procurar la reforestación y cuidado de la costa, a modo de que el desove no sea entorpecido por la actividad humana.

Liberados más de 10.000

Yolimar Rodríguez presenció la cruenta agresión contra Coco, una enorme tortuga cardón de 500 kilos y 1,95 metros de largo, que varó a desovar en playa Los Cocos, parroquia Caraballeda. Sus victimarios le fracturaron el cráneo, quizá para quitarle su concha o comer su carne.

"Afortunadamente, alguien denunció y se presentaron los bomberos marinos. El caso fue asumido por la Dirección de Diversidad Biológica, del entonces Ministerio del Ambiente. La tortuga fue recuperada y devuelta al mar", contó Rodríguez, a quien este hecho la llevó a estudiar Gestión Ambiental en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y es hoy coordinadora del programa de conservación de tortugas en Vargas.

Luego de obtener experiencias en Macuro, estado Sucre, al oriente del país, decide trasladar lo aprendido a Vargas. Como resultado, estima que en estos últimos siete años se han liberado cerca de 10.000 tortuguillos.

Aun cuando el desove se ha registrado mayormente en la costa este de Vargas, integrantes de Fundazul y de la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (Fudena) estiman que estas cifras pudieran ser superiores si se toma en cuenta que la entidad, a lo largo de sus 174 kilómetros de costa, cuenta con 115 playas naturales, no comerciales, que pudieran presentar actividad de tortugas, comenta el director ejecutivo de Fundazul, Rafael Luzardo.

Ciclo de la vida

De cada 1.000 tortuguillos que arriban al mar en frenesí natatorio, sólo uno o dos llegan a la adultez. Es una carrera contra sus muchos depredadores en tierra y mar. Es por ello que Rodríguez considera que este programa ambientalista debería ser apoyado por todos los estados costeros del país.

"Es mucho lo que podemos hacer por ellas, porque un espécimen adulto puede aparearse hasta ocho veces en cada temporada y desovar ocho veces", explicó, y recordó que esta actividad se enmarca en el quinto objetivo del Plan de la Patria, diseñado y presentados por el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, en 2012 y convertido en Ley de la Patria en 2013 por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, a favor de la preservación de la vida en el planeta.

A esta causa se suman individualidades como Ana María Saccoccia, instructora de la escuela de surf Blue Sea y habitante de Camurí Grande, parroquia Naiguatá. Ella construyó un hábitat submarino en las cercanías de Playa Pelúa para que los tortuguillos liberados puedan guarecerse e iniciar su largo camino en el mar.

Saccoccia ha involucrado a sus alumnos en brigadas ecológicas para la protección de nidos de tortugas, para lo cual ha impartido talleres en su comunidad. Se declara amante de los animales y tortuguera.

Este fin de semana, estudiantes y profesores de la Universidad Marítima del Caribe también aportarán su grano de arena con una jornada de limpieza en la playa de La Sabana para garantizar que las tortugas puedan concluir con éxito su ciclo de desoves por este año.

 
En Playas de Vargas desovan cuatro de las siete especies de tortugas marinas del mundo
FUENTE: AVN por Denys Silva Naiguatá, 09 Oct. AVN.-

Naiguatá, 09 Oct. AVN.- La Sabana, la playa más larga del estado Vargas con más de tres kilómetros de extensión, entre finales de febrero y principios de octubre de cada año recibe a cuatro de los siete tipos de tortugas marinas registradas en todo el mundo. Acuden a este, entre otros parajes, para desovar en la madrugada.

Un promedio de 40 nidos se cuenta sólo en esta playa durante la temporada, lo que es atractivo para quienes buscan los huevos, unos 100 por cada nidal, para sacar provecho comercial debido a la vitalidad que proporcionan.

En 2008, el Programa de Conservación de Tortugas Marinas del Ministerio para el Ecosocialismo y Aguas hizo aparecer esta franja costera de Vargas en el mapa de la biodiversidad de Venezuela en cuanto al registro y clasificación de estos quelonios. Desde entonces, es la costa piloto por el alto número de avistamientos.

Gracias a políticas como la eliminación de la pesca de arrastre en 2009 y jornadas de concienciación ambiental, han empezado a reportarse nuevos desoves más al oeste en playas como Punta Care, Pelúa y Naiguatá (parroquia Naiguatá) Coral y Camurí Chico (Caraballeda).

Como guiadas por un natural GPS (Sistema de Posicionamiento Global), las especies halladas son la Tortuga Verde (Chelonia mydas), la Carey (Eretmochelys imbricata), la Cardón (Dermochelys coriacea) y la Caguama (Caretta caretta), las cuales desovan en el mismo lugar donde nacieron.

Como regalo de la naturaleza para esta entidad del litoral central venezolano, este año la temporada comenzó con una nidada el 10 de marzo, fecha en que se celebraron los 229 años del natalicio del insigne prócer guaireño José María Vargas, de quien toma nombre el estado.

Sensibilidad

Residente de La Sabana, Pedro Pérez Izaguirre hace dos meses logró crear la Fundación Luz Marina, cuyo objetivo es la protección y defensa de los galápagos. Trabaja de forma voluntaria con familiares y vecinos desde hace una década en esta tarea.

"Desde que me conozco, he visto cómo vienen las tortugas a desovar a esta playa. Y llega la gente, se llevan los huevos, se los comen. Pero fue tanto el saqueo que dejaron de verse los tortuguillos. Más que todo viene gente de afuera, extranjeros y de Caracas, a encargarlos. La depredación fue tan fuerte que tuvimos que salir a proteger estas especies", contó.

Con la guía del Ministerio para el Ecosocialismo y las universidades Central de Venezuela (UCV) y Experimental Marítima del Caribe (UMC), así como el apoyo del Banco Central de Venezuela (BCV), en 2012 se instaló un nidario artificial a pocos metros de la casa de Pérez, cuya fachada luce un mural alusivo a la preservación de estos reptiles marinos pintado por Braulio Castillo, uno de sus colaboradores.

"Los primeros tortuguillos que liberamos aquí fueron de un nido que trasladamos a un lugar seguro frente a mi casa. De allí empezamos a contarlos, a observar sus ciclos, el tiempo de eclosión de los huevos (unos 60 días), y eso es lo que seguimos haciendo", dijo este pescador de oficio, miembro del consejo comunal de La Virginia y que se asume como "el partero principal, el que tiene la llave del nidal".

A través de la Fundación, Pérez tiene en mente la construcción de un centro biológico marino, con piscinas y espacios para la preservación de otras especies de tortugas como las continentales, además de procurar la reforestación y cuidado de la costa, a modo de que el desove no sea entorpecido por la actividad humana.

Liberados más de 10.000

Yolimar Rodríguez presenció la cruenta agresión contra Coco, una enorme tortuga cardón de 500 kilos y 1,95 metros de largo, que varó a desovar en playa Los Cocos, parroquia Caraballeda. Sus victimarios le fracturaron el cráneo, quizá para quitarle su concha o comer su carne.

"Afortunadamente, alguien denunció y se presentaron los bomberos marinos. El caso fue asumido por la Dirección de Diversidad Biológica, del entonces Ministerio del Ambiente. La tortuga fue recuperada y devuelta al mar", contó Rodríguez, a quien este hecho la llevó a estudiar Gestión Ambiental en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y es hoy coordinadora del programa de conservación de tortugas en Vargas.

Luego de obtener experiencias en Macuro, estado Sucre, al oriente del país, decide trasladar lo aprendido a Vargas. Como resultado, estima que en estos últimos siete años se han liberado cerca de 10.000 tortuguillos.

Aun cuando el desove se ha registrado mayormente en la costa este de Vargas, integrantes de Fundazul y de la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (Fudena) estiman que estas cifras pudieran ser superiores si se toma en cuenta que la entidad, a lo largo de sus 174 kilómetros de costa, cuenta con 115 playas naturales, no comerciales, que pudieran presentar actividad de tortugas, comenta el director ejecutivo de Fundazul, Rafael Luzardo.

Ciclo de la vida

De cada 1.000 tortuguillos que arriban al mar en frenesí natatorio, sólo uno o dos llegan a la adultez. Es una carrera contra sus muchos depredadores en tierra y mar. Es por ello que Rodríguez considera que este programa ambientalista debería ser apoyado por todos los estados costeros del país.

"Es mucho lo que podemos hacer por ellas, porque un espécimen adulto puede aparearse hasta ocho veces en cada temporada y desovar ocho veces", explicó, y recordó que esta actividad se enmarca en el quinto objetivo del Plan de la Patria, diseñado y presentados por el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, en 2012 y convertido en Ley de la Patria en 2013 por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, a favor de la preservación de la vida en el planeta.

A esta causa se suman individualidades como Ana María Saccoccia, instructora de la escuela de surf Blue Sea y habitante de Camurí Grande, parroquia Naiguatá. Ella construyó un hábitat submarino en las cercanías de Playa Pelúa para que los tortuguillos liberados puedan guarecerse e iniciar su largo camino en el mar.

Saccoccia ha involucrado a sus alumnos en brigadas ecológicas para la protección de nidos de tortugas, para lo cual ha impartido talleres en su comunidad. Se declara amante de los animales y tortuguera.

Este fin de semana, estudiantes y profesores de la Universidad Marítima del Caribe también aportarán su grano de arena con una jornada de limpieza en la playa de La Sabana para garantizar que las tortugas puedan concluir con éxito su ciclo de desoves por este año.

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